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San Benito Abad

                                                                                                                 PARROQUIA " SAN BENITO ABAD "
Segregada de la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora fue creada la parroquia de San Benito Abad el 14 de Marzo de de 1968, por el Administrador Apostólico Aníbal Muñoz Duque, mediante Decreto 22, nombrando como primer Párroco al Padre Carlos Aizpún.

EL territorio está conformado por el barrio San Benito, de la localidad de Tunjuelito (6), perteneciente a la UPZ tunal. Territorio de carácter plano, bañado por el río Tunjuelito y la quebrada de Chiguaza, terreno totalmente urbano. El barrio fue fundado en 1948, en los terrenos pertenecientes a Miguel Santamaría Cano y a la Congregación de los Hermanos de las Escuelas cristianas. A partir de 1940 el sector comenzó a poblarse por campesinos procedentes del altiplano Cundiboyacense (curtidores de Villapinzón y Chocontá) quienes fundaron curtiembres artesanales, pues era rentable trabajar el cuero en el río Tunjuellito, a pocos kilómetros de Bogotá, así se formó el barrio que actualmente es de estrato dos, mayoritariamente residencial y con actividad comercial dedicado a las curtiembres y madera, como también del mercado de productos agrícolas.

La demanda de cuero se hizo más grande y para la década de los 70 ya se empezaban a ver las primeras curtiembres tenificadas. La industrialización y el crecimiento demógráfico, fueron poco a poco, generando un problema ambiental y social. El cromo y otros cedimentos estaban siendo vertidos en el río Tunjuelito. Cuando en 1974 el Código de recursos naturales se refirio por primera vez a los vertimientos y cuidados de los rios, en el barrio no había conciencia ambiental, ni existían controles sobre las industrias, que casi, en su totalidad, estaban en la informalidad.

Desde hace 20 años, los talleres de curtiembres vieron que lo de la legalidad iba en serio y, para darle cumplimiento a las normas y evitar el sellamiento de los negocios, quisieron cumplir con la normatividad ambiental a través de dos opciones. Primero trataron de formar uniones entre empresas para centralizar los procesos más contaminantes (pelambre y curtición) y bajar los costos de montaje y operación de las plantas de tratamiento de aguas residuales, pero no fue posible pues los más poderosos económicamente se imponían queriendo acabar con los minoristas. La segunda opción provisional fue instalar en cada una de las industrias una planta de tratamiento. Pero casi ninguna de las 240 empresas tiene la capacidad técnica y económica para instalar una planta que trate el agua. Estas empresas del cuero están a punto de desaparecer, pues para subsistir, han desobedecido las normas ambientales sobre el tratamiento de residuos y vertimientos en los cuerpos de agua. Las sanciones están a la orden del día. Mientras tanto, los empresarios y el Distrito avanzan en una negociación para evitar que la identidad del barrio desaparezca y más de 2.000 personas del sector queden sin empleo.

En el sector funcionan dos colegios Distritales con primaria y bachillerato completo que atienden una población de cerca de 500 estudiantes: San Benito y San Carlos. Un Jardín Infantil Distrital anexo al mismo colegio, que acoge a unos 200 niños. Siete hogares de madres comunitarias que cuidan a una población de 100 infantes. Un centro de salud anexo al Hospital de Tunjuelito.

La población del sector se compone en su mayoría por los obreros de las fábricas que operan en el sector, los cuales subsisten por trabajos ocasionales que no los ampara en seguridad social y no alcanza a un salario mínimo; los que mejor están, que son minoría viven de un salario mínimo. Otra parte de la población vive del comercio informal o rebusque.

La problemática más sentida es el alto índice de expendio y consumo de droga en la población joven, existen numerosas ollas con territorio asignado que funcionan con el conocimiento de la autoridad y esta se hace la de la vista ciega. La existencia de grupos subculturales es difundida (Hemos, Flower, Metaleros, Candis). El mal ejemplo de sus padres (droga, delincuencia, prostitución) marca sustancialmente la vida de los niños, mutilando el futuro y vivencia social. La inseguridad a partir de las 7,00 p.m. es muy alta por parte de pandillas juveniles dedicadas al atraco armado, favorecidas por la escasa presencia de la Policía.

Para los jóvenes que no se han contaminado, su mayor aspiración después de terminar el bachillerato es buscar un empleo y en el mejor casos ingresar a la Policía.

Los mayores de 60 años viven en situación de enfermedad y limitación física, que sin pensión sólo están amparados por el Sisben. Los propietarios han convertido sus casas en inquilinatos en donde normalmente viven más de ocho familias, compartiendo cocina, baño y en una habitación como mínimo duermen cuatro personas. En otros casos, la casa paterna se ha convertido en vivienda de todos los hijos que en unión libre habita con sus familias. Este hacinamiento propicia el inicio prematuro de la vida genital promiscua, a todo nivel. La violencia intrafamiliar es frecuente en todos sus niveles.

La feligresía está constituida en su mayoría por gente adulta mayor que cree que con devociones populares a santos cumplen con su opción de fe, los domingos asisten a la eucaristía para cumplir el precepto. La catequesis pre-sacramental es baja y quienes participan son obligados por sus abuelos. Existen las sectas de garaje popular en el sector.

La actitud ante el sacerdote es de acogida, respeto, escucha, búsqueda para orientación que les ayude a tomar decisiones y en gran parte solicitando ayuda económica.

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